Publicidad:
Terra
La Coctelera

elcazadordemelodias

5 Junio 2008

Celtas Cortos – C’est la vie (2003)

Fue éste un álbum marcado por el cambio de vocalista y, lamentablemente, desde medios y público se valoró sobre todo esto, ignorando el estupendo trabajo artístico realizado, pero el tiempo pone las cosas en su sitio y yo reivindico este gran trabajo musical que, por la ausencia de Cifuentes, queda como un álbum singular en la trayectoria de la banda. Recapitulando, hay que recordar que tras Tranquilo majete (1992) abandonaron la banda el guitarrista César Cuenca y el teclista Nacho Martín, esto hizo que Cifuentes tomara mayor control sobre la banda, así pues en En estos días inciertos (1996) y Tienes la puerta abierta (1999) el rock toma mayor protagonismo y el mensaje tiene más rabia, pero con el último álbum mencionado las diferencias entre diferentes miembros de la banda se hicieron más notorias, por lo que Cifu abandonó el grupo explorando sus nuevas inquietudes en La Calaña Sound, por otra parte los Celtas lanzaron este C’est la vie (2003), aunque los medios y la discográfica no ayudaron a que tuviese la aceptación que merecía, tal es así que sencillamente se les hacía difícil grabar un segundo álbum con la nueva formación, además La Calaña Sound tampoco cuajó, así que Cifu y Celtas decidieron llegar a un entendimiento musical y volvieron a unirse, lanzando 20 Soplando Versos (2006) con algunos temas nuevos de nuevo con Cifu.

Antuán ocupó la labor de vocalista en C’est la vie (2003), un versátil cantante con mucha energía, también se incorporaron Jesús González a la guitarra, que ya tocó con ellos en El Alquimista Loco (1998), y el mexicano Óscar Medina también a la guitarra que toca muchos instrumentos de cuerda, fue un miembro determinante del sonido de esta nueva etapa que abrieron. También cabe señalar que es el primer disco en el que el teclista Eduardo Tarilonte graba con ellos, si bien les acompañaba en directo de antes. Tras la marcha de Cifu, con C’est la vie (2003) se recuperó buena parte de la esencia más originaria de Celtas Cortos, es decir, un sonido más acústico que deja más visible la parte folk, bastante diluida en los tiempos inmediatamente anteriores (aunque es dudoso el considerar este disco más folk que los anteriores), a colación de esto hay mayor inclinación por el pop-rock, como en los primeros álbumes, que por la agresividad del rock como en los dos anteriores discos. Las letras retoman el optimismo, sin olvidar en ocasiones la melancolía, de los primeros discos, encontrando como en aquellos mayor equilibrio entre lo personal, lo divertido y lo social, aunque ya sin Cifu escribiéndolas las formas son diferentes, no están al brillante nivel con el que las hacía Cifu pero sí están considerablemente logradas y con un estilo identificable, más basado en el lirismo, contando con la ayuda de su amigo Rubén Muñoz para escribirlas. Pero este disco no es ni mucho menos una vuelta a los orígenes sino un nuevo paso adelante, concretamente hacia el mestizaje, estilo que rondaban cada vez más con el tiempo y que forma parte de la esencia mezcladora de Celtas, y en el que esta vez se introducen más de lleno que nunca, es decir, el mestizaje es el género protagonista del álbum y no otras consideraciones como rock celta, rock latino, etc. La labor de los nuevos miembros fue fundamental en este paso, y es que al contrario de lo que muchos opinarían, Antuán en absoluto aleja al grupo de su esencia, al contrario, contribuye a profundizar en ella, y es que con Cifu difícilmente habrían hecho este álbum. Es, por tanto, pese al cambio brusco que siempre resulta de la sustitución de un cantante, un disco plenamente integrado con coherencia en la carrera musical de Celtas y que, de hecho, representa como ningún otro la esencia mestiza de la banda.

Image Hosted by ImageShack.us

1 – C’est la vie

El guiño francés nos indica que nos encontramos con un tema con la mirada puesta en Europa, aunque más bien la del Este, bajo las formas de una orquesta verbenera interpretan música klezmer en una canción en la que pecan de forzar un típico estribillo pegadizo, lo que resulta reiterativo y limita enormemente una canción que, la verdad, es muy tontorrona, una cosa decepcionante viniendo de Celtas Cortos, pero incluso un tema así consiguen solventarlo con la habitual ejecución a muy buen nivel, poseyendo unas buenas bases rítmicas y percusiones bañadas por el soberbio trabajo de los metales que convierten en una agradable escucha este tema que, al menos, consigue divertir, que es lo que se propone.

2 – Y después, ¿qué?

La banda muestra su capacidad para unificar sonidos diversos con un merengue en el que toma gran protagonismo en el ritmo el teclado con buenos movimientos en su ejecución, Goyo Yeves hace puentes de saxo que contribuyen al aire “sabrosón”, aunque el tema cobra mayor seriedad por su letra en el estribillo y saben adaptar la melodía para ello, apareciendo la flauta con la que Carlos Soto también ejecuta un hábil solo de aire latino hacia el final. El violín nos recuerda ligeramente el lado celta del grupo. Este tema es uno de los que mejor representa la evolución de la banda hacia los sonidos latinos en este álbum.

3 – Baila

Haciendo honor a su nombre este tema invita al movimiento con un ritmo imparable. Es una canción sin más pretensiones que las de pura diversión a ritmo de ska y, por ello, la banda no se luce tanto ni en melodía ni en ejecución porque con estas formas tan directas no se puede, aún así dentro de sus posibilidades consiguen buenos detalles. Todos los elementos se enlazan perfectamente sin detener lo marchoso de la canción.

4 – Soledad en construcción

El corte más cercano a la balada, que tan bien saben hacerlas los Celtas con preciosos arreglos folk como es el caso. De las canciones melancólicas de la banda, ésta es una de las más esperanzadoras, con un adictivo leitmotiv que da un subidón en lugar de ser la típica balada “de bajón”. Base pop-rock y tintes reggae en un tema lleno de color musical que demuestra la creatividad y la estupenda labor de trabajo de la banda. Cerca del final Goyo Yeves hace un sedoso solo de saxo tras el cual se introducen coros de niños, reforzando el carácter risueño de la canción.

5 – Cómo saber

Retoman el tipo de canción más clásico de la banda, un tema de rock celta. Reflexiona sobre asuntos que a lo largo de los tiempos se han convertido en problemas socio-políticos. Se mueven en un campo que dominan y que resuelven con mucha corrección, jugando hábilmente con los instrumentos. Hacia el final Carlos Soto hace uno de sus portentosos solos de flauta travesera. Los metales en el estribillo le dan otro tono enérgico.

6 – Archivoulouse

Uno de esos temas instrumentales de corte rock celta del grupo, exploran nuevas formas de tratar el sonido. Eduardo Tarilonte hace una introducción con el arpa manteniendo un “diálogo” con una flauta, tras esto viene la potente descarga de folk-rock en la que toma mayor presencia la gaita, se conjuga con buenos desarrollos progresivos de guitarras. Hacia el final hay un solo de saxo que va fundiéndose con naturalidad con el acordeón que retoma el folk de este notable tema.

7 – Alicia

Si no fuera porque esta canción es de este disco bien podría ser uno de los grandes clásicos de Celtas Cortos, un imaginativo tema en el que funden con habilidad una dispar coctelera de sonidos. Dedicado al cuento de Lewis Carroll incluyendo su crítica alegoría social, más explícita en las partes de Vecinos Lokox, grupo de rap que colabora añadiendo otro ingrediente más a la mezcolanza. Con un ritmo reggae y algo de melodía pop a lo que se añade un toque de folk chino, logran un original sonido en una canción auténticamente chispeante.

8 - Sin papeles

Movidillo tema de raíz antillana que sin ser muy destacable entre los temas más de corte latinoamericano de la banda sí resulta bastante acertado. Es uno de los temas en donde la sección de viento metal más importancia tiene, pero hay que mencionar especialmente la estupenda labor a las cuerdas de Óscar Medida que contribuye decisivamente al sonido intercultural del tema, hacia el final tras una vibrante ejecución solista de éste, Goyo Yeves realiza un aterciopelado solo de saxo.

9 – Unos dicen

No podía faltar una canción de amor en el álbum, aunque más bien de desamor como es habitual en el grupo. Medio tiempo de influencia reggae en el que el folk celta aparece en las partes instrumentales mediante la flauta y el acordeón, Eduardo Tarilonte se luce con un solo de acordeón. Los metales visten adecuadamente de formas acompasadas el tema y la batidora musical que son Celtas Cortos funciona a la perfección, demostrando lo que es hacer fusión con coherencia y personalidad.

10 – Gaia

Una genialidad tímbrica abierta por Óscar Medina a las cuerdas que será arropado por la magnífica labor instrumental del conjunto de la banda, llevando buena parte de la radiante melodía el acordeón, es un tema de música étnica con algunas reminiscencias célticas, incluyendo el preciosista solo de violín. Tras éste se incorporan los coros africanos con la colaboración del grupo Sunu Galgui. Es una de las canciones más vitalistas de C’est la vie (2003).

11 – El sueño del mono

La intención de seguir probando nuevos sonidos sigue con este tema instrumental en el que la electrónica, presente en este álbum de manera disimulada, aquí sin embargo aparece de manera explícita, siendo una de las veces que mejor la han integrado. La melodía es intencionalmente reiterativa pero de una composición magnética, lo que unido a la rítmica pero relajante base electrónica la convierte en algo hipnótico a la escucha, consiguiendo una lograda sensación onírica.

12 – Soy lo que soy

El álbum nos deja con buen sabor al finalizar con este tema que, eso sí, quizá no sea del gusto de muchos paladares. Es la canción en la que el reggae toma mayor protagonismo, con cierto aroma jazzístico, uno de esos temas que te transporta y, también importante, con una letra que hace pensar, realmente siguiendo la tónica que siempre ha mantenido la banda. Una pequeña delicia para terminar.

Conclusiones

Tras ser sustituido Antuán, éste seguiría con el mestizaje (en una vertiente más rumbera) con La Hora del Gato. Jesús González, Óscar Medida y Eduardo Tarilonte también dejarían de formar parte del grupo, además dos miembros fundadores de la banda, el batería Nacho Castro y el flautista Carlos Soto, dejarían también Celtas Cortos, por lo que la vuelta de Jesús Cifuentes podría decirse que vuelve a reorientar el grupo. Nos queda un disco prácticamente al potente nivel al que nos tienen acostumbrados y, de hecho, mejorando en ciertos aspectos, nunca estancándose, sin duda es un buen exponente de la esencia fusionadora de la banda, podría decirse incluso que hasta ahora es la culminación en este aspecto. Desde luego la vuelta de Cifu no fue una mala noticia, pero fue una pena que el renovado proyecto iniciado con C’est la vie (2003) no prosperase, pero el grupo sigue que es lo importante. Así es la vida.

-8-

- Paco Antequera

servido por Cazador de melodías sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Cazador de melodías

elcazadordemelodias

España
ver perfil »
contacto »
Somos dos chicos que compartimos una especial afición por la música aunque tenemos gustos dispares, con lo cual, esperamos poder abarcar varios estilos. El blog se basará esencialmente en críticas de discos, pero esperamos también poner noticias, crónicas de conciertos y hablar de grupos en general.

Fotos

Cazador de melodías todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera